Las lámparas tradicionales de UHP se caracterizan por el hecho de que se asemejan a las bombillas que se usaban antes en nuestros hogares: una bombilla de vidrio que contiene un filamento de metal que, calentado por el paso de la electricidad, produce luz blanca. La segunda característica de estas lámparas La primera es el alto gasto de energía (estamos hablando de cientos de vatios) necesario para sobrecalentar el filamento y hacerlo incandescente, mientras que la tercera característica, de nuevo dependiendo del tipo de lámpara, es el tiempo de espera antes de su uso: quienes poseen o han poseído un proyector tradicional saben que antes y después de su uso es necesario esperar unos minutos para que la lámpara se caliente y se enfríe. Las lámparas UHP son muy brillantes, sólo piense que el brillo de un proyector casero tradicional puede variar entre 1500 y más de 3000 lúmenes ANSI. Sin embargo, una gran desventaja es que el brillo en sí mismo disminuye con el uso del proyector, tanto que después de unas 3000-6000 horas de proyección, es necesario reemplazar la lámpara, con un costo nada despreciable: una lámpara original cuesta unos 100 euros, mientras que una lámpara compatible barata cuesta entre 30 y 50 euros.