La disminución del número de ciclistas también sería perjudicial para la seguridad del resto de los ciclistas. Esta es la fuerza de los muchos: cuanto más gente en bicicleta, más el ciclista está a salvo. En los Países Bajos, paraíso de la pequeña reina, sólo el 0,1% de los ciclistas usan casco, pero es menos probable que pierdan la vida en un accidente. En los países en los que el ciclismo es menos popular, el riesgo de accidentes mortales es mayor, aunque se usan cascos con mayor frecuencia.